La Secretaría de Protección Civil de Veracruz y el
Centro de Ciencias de la Tierra de la Universidad Veracruzana descartaron que
en el municipio de Ignacio de la Llave se presente el nacimiento de un volcán.
"No hay volcanismo aquí; en esta zona es casi
imposible. Tenemos sismógrafos y acelerógrafos en diferentes partes del estado
y no hay evidencias que indiquen la presencia de un volcán", precisó la titular
de Protección Civil, Noemí Guzmán Lagunes.
Luego de una solicitud de las autoridades
municipales de Ignacio de la Llave, Guzmán Lagunes y el coordinador del Centro
de Estudios de la Tierra de la Universidad Veracruzana (UV), Ignacio Mora
González, visitaron la zona para supervisar y tomar muestras de las emanaciones
de los promontorios de tierra aparecidos desde hace ya varios años.
Una vez realizadas las observaciones iniciales del
fenómeno, el geólogo Mora González informó que se realizarán las
investigaciones científicas necesarias para determinar las causas de dicha
emanación.
Para las investigaciones, agregó, se solicitará el
apoyo de especialistas del Centro Nacional de Prevención de Desastres
(Cenapred), de los institutos de Geología y de Geofísica de la UNAM y de
científicos extranjeros para emitir un juicio más acertado.
Sin embargo, descartó que los promontorios y las
emanaciones sean producto del nacimiento de un volcán, pues, dijo, una
formación de este tipo atraviesa toda la corteza terrestre y está conectado al
magma, lo cual no es el caso de este montículo, ya que no es posible en esta
zona.
Dijo que se trata de un evento de estudio, pero de
acuerdo con el Atlas de Riesgo elaborado por las autoridades del gobierno
estatal, se localizó la zona y no se indica que tenga características
volcánicas. Los pobladores le llaman "volcán" por su forma y por el material
que derrama, pero éste es lodoso y frío, no incandescente.
Mora González señaló que se han tomado muestras del
líquido que emana para hacer estudios más detallados, examinar la geología de
la zona y confirmar o descartar la posibilidad de la existencia de ductos o cañaverales
a causa de gases retenidos o sepultados por alguna inundación o emisión de
material orgánico.
Finalmente, refirió que, a simple vista, el líquido
emanado del promontorio no contiene residuos petrolíferos y que los estudios se
realizarán en dos meses.
RR